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viernes, 5 de abril de 2013

Big Bang dummy


A lo largo de la historia de la humanidad y debido a la naturaleza curiosa del hombre, se ha intentado dar una explicación al origen del Cosmos desde diferentes prismas. Algunas de estas respuestas estaban basadas en la fe y otras sostenidas por datos empíricos. A día de hoy no existe una teoría que consiga explicar con perfecta exactitud el nacimiento del Universo, ni funcionamiento ni su propósito, de hecho todas las teorías son aceptables, pero necesitan demostrar todo lo que proponen. Según Stephen Hawking, cualquier cuerpo teórico es perfectamente viable siempre que consiga explicar la realidad del analizador. Este concepto se denomina `Realidaddependiente del modelo`. Sin embargo, hay teorías más apropiadas que otras dependiendo del grado con el que puedan explicar el entorno sobre el que trabajan basándose en datos obtenidos a través de la experimentación. De esta manera, la Física y su Modelo Estándar de Partículas (que se ocupa de analizar las fuerzas fundamentales de la naturaleza y su relación con las partículas presentes en ella) son las mejores herramientas disponibles en la actualidad para cumplir con este propósito.

Para comprender el fenómeno que dio origen al Universo es necesario entender antes una serie de conceptos que juntos forman los pilares básicos del Cosmos.

Todo lo que alguna vez ha existido, lo que existe en el presente y lo que está por existir forma parte de una gran entidad global llamada Universo. El Universo es el escenario en el que se desarrollan todos los eventos naturales de la existencia. Por evento se entiende la interacción de un cuerpo u objeto cualquiera, conocido en Física como sistema, con su entorno u otro sistema en un momento determinado. Este hecho coloca a todos los eventos en un lugar y momento concreto de la existencia, es decir, se sostienen sobre las tres dimensiones espaciales (altura, anchura y longitud) y sobre una temporal. Estas cuatro dimensiones que componen el tapiz del Cosmos, son el esqueleto de la realidad y juntas forman el espacio-tiempo.

Por otro lado hay que tener en cuenta las fuerzas elementales de las que se ocupa el Modelo Estándar de Partículas, la fuerza electromagnética, la fuerza nuclear fuerte, la fuerza nuclear débil y la gravedad. Estas fuerzas son las responsables de absolutamente todo lo que sucede en el universo e interactúan entre sí y con todas las partículas que se conocen hasta ahora. La fuerza nuclear fuerte es la más potente de las cuatro, sin embargo, su rango de acción se limita al núcleo del átomo 10.000 veces más pequeño que el átomo en sí y es la responsable de mantener las partículas de los átomos unidas. Esta fuerza es tan intensa que resulta casi imposible vencerla, hacerlo conlleva la liberación de enormes cantidades de energía al romper o fusionar un átomo y es la base sobre la que funcionan las bombas atómicas. La fuerza electromagnética es la segunda en la escala de intensidad y  se manifiesta gracias a las cargas negativa y positiva de la materia y es la que domina las reacciones químicas en las que los átomos comparten electrones para formar unidades más grandes llamadas moléculas. En tercer lugar está la fuerza nuclear débil y es la responsable de la radioactividad. Finalmente, la gravedad es la fuerza más débil de todas, no obstante, la que mayor alcance tiene ya que puede actuar a grandes distancias y la que ha jugado un papel fundamental en el desarrollo del Universo. La gravedad ejerce su influencia sobre la materia atrayendo los objetos entre sí. Cuanto más masivo sea un objeto más gravedad generará.

Es importante destacar el papel de las partículas elementales ya que son las mediadoras de las fuerzas de la naturaleza y las que le dan forma. Existen dos grandes familias, los fermiones y los bosones. Los fermiones son los que al agruparse forman los átomos y la materia. Los fermiones existen en diferentes formas y tipos como los quarks que al unirse forman los protones y neutrones del núcleo atómico. También pueden ser electrones y neutrinos. En llano, los fermiones son las partículas palpables del universo y tienen masa. Por otro lado están los bosones, responsables de transmitir las cuatro fuerzas y no todas tienen masa, de hecho exceptuando el bosón de higgs que aporta la masa a las demás partículas, el resto de bosones no tienen masa, son partículas `fantasma´. Estas partículas atraviesan los átomos pasando de unos a otros como si fuesen una ola y de esta manera afectan de distinta forma a la materia. El fotón transmite la fuerza electromagnética en forma de luz visible, rayos X, microondas, rayos gamma y rayos infrarrojos. Las partículas W y Z son las responsables de generar la radioactividad. Los gluones son los bosones que generan la fuerza nuclear fuerte, estos unen los quarks entre sí formando protones y neutrones y manteniendo el núcleo del átomo unido. Por último, el gravitón es el bosón que transmite la gravedad, aunque aún no se ha demostrado su existencia.

El Modelo Estándar y la Física en general tienen la unificación de las cuatro fuerzas como una de sus metas más ambiciosas. Hasta ahora la gravedad ha sido la única que no se ha podido integrar mediante una teoría sólida con las otras tres, ya que a nivel atómico, ámbito en el que el resto de fuerzas funcionan, la gravedad es casi nula. Sin embargo, al existir partículas con masa se entiende que juega un papel importante. Al mismo tiempo existe un fenómeno natural que tiene la respuesta a este problema, las singularidades. Una singularidad es la condición excepcional a la que llega la materia cuando esta está bajo el efecto de un campo gravitatorio muy intenso. Las singularidades son los astros que dan vida a los agujeros negros. La gravedad se intensifica cuanto más masivo es un objeto y cuanto más denso es. De ser suficientemente intensa, esta relación entre gravedad y materia puede convertirse en un círculo vicioso. En ocasiones un objeto suficientemente masivo como algunas estrellas se caen sobre sí mismas debido a su intensa gravedad, volviéndose más densas, pero manteniendo su gran masa intacta. Esto al mismo tiempo genera más gravedad que vuelve a contraer la estrella generando más gravedad al mismo tiempo y repitiendo el proceso una y otra vez. El resultado es un punto subatómico que encierra en su nulo volumen cuerpos con masas de varias estrellas, convirtiéndose así en la respuesta a la unificación de las fuerzas, la gravedad en su estado más salvaje actuando a través de un objeto más pequeño que un átomo. El problema es que llegados a este punto las leyes físicas que explican el funcionamiento del Universo dejan de funcionar dentro de las singularidades y resulta imposible estudiarlas debido a los efectos que tienen sobre el espacio-tiempo, de ahí su nombre. Entender el funcionamiento de las singularidades y unificar las fuerzas de la naturaleza es vital para comprender el Big Bang.

En 1929 Edwin Hubble descubrió que la mayoría de las galaxias se alejaban de la tierra, llegando a la conclusión de que el Universo se expandía. Este descubrimiento puso fin a la idea de que el Cosmos era estático postulando que se hacía más grande exponencialmente, lo que se conoce como Expansión Acelerada. Según el descubrimiento de Hubble las galaxias no se alejaban de La Tierra sin control, se alejaban porque el espacio-tiempo, el Universo mismo al hacerse más grande, agrandaba las distancias entre todos los cuerpos en el, como si las motas sobre la superficie de un globo se alejasen las unas de las otras a medida que se infla el globo.

Una de las pruebas irrefutables de la teoría del Big Bang es la Radiación de Fondo de Microondas. En 1964 Arno Penzias y Robert Wilson, un par de astrónomos aficionados, trasteaban con una antena de radio cuando descubrieron que esta detectaba un ruido de fondo que no conseguían identificar. Más tarde se dieron cuenta de que ese ´ruido´ estaba presente en todas direcciones y llegaron a la conclusión de que era un tipo especial de radiación que venía desde todas las partes del cielo. Con el tiempo se comprobó que esa radiación era el `eco` del Big Bang. Se trata de la luz emitida cuando el Universo empezó a crecer. Con el paso del tiempo esa luz ha ido bajando su intensidad y alargando su longitud de onda bajando hasta la frecuencia más débil para convertirse en microondas e impregnar todo el Universo homogéneamente.
Sabiendo que el Cosmos crece a medida que el tiempo pasa, tiene sentido pensar que cuanto más atrás se mira en el tiempo el Universo era progresivamente más pequeño y más denso. Siguiendo esta lógica y conociendo el comportamiento de las singularidades y la relación entre gravedad y materia, al viajar hasta el punto en el que el tiempo empezó, el Universo debía de ser un lugar muy pequeño. Si la masa de una estrella grande es suficiente para crear una singularidad, con razón es más seguro que toda la materia de la creación hubiese partido de una singularidad primordial. Es imposible hablar del Big Bang en sí, ya que la física no puede analizar los momentos previos al evento. En las singularidades las dimensiones y el espacio-tiempo no existen, el tiempo va unido a un espacio sobre el que este permite a los eventos evolucionar, si no hay un lugar donde estos se desarrollen no es posible hablar de tiempo y por tanto analizar ese momento. No se conoce como esa singularidad pudo romperse y dar lugar al nacimiento de todo. Los agujeros negros sin embargo, pueden desaparecer con el tiempo mediante un proceso de desgaste llamado Radiación de Hawking, pero para eso es necesario tener un espacio donde residir. La singularidad primordial no estaba contenida en nada, es más preciso decir que el Universo nació espontáneamente de la nada. A diferencia de lo que se cree el Big Bang no fue una explosión propiamente dicha, ya que para que algo explote necesita propagarse a través de un espacio. El Big Bang fue un evento silencioso que generó el espacio y con él, el tiempo. Para poder oír algo es necesario que el sonido se propague a través de un medio y en el espacio no hay tal cosa, sólo vacío, por eso los sonidos se ahogan con más razón todavía sería difícil oír algo si no hubiese siquiera vacío. No es planteable pensar en un cuándo ya que el tiempo no era una variable que existiese en ese entorno. En los segundos que siguieron a este acontecimiento el espacio que se generó pasó de ser nulo a tener varias veces el tamaño de la Vía Láctea. En otras palabras, todo lo que nació se movió más rápido que la luz, y está fuera de lo analizable por la Física contemporánea debido a las contradicciones que conlleva tener elementos viajando a velocidadessuperlumínicas. En esta etapa temprana de expansión, el Cosmos experimentó su crecimiento más energético, la denominada etapa de inflación, que no se ha vuelto a repetir jamás. El ritmo de expansión se frenó progresivamente debido a la gravedad que generaba toda la materia del Universo. Ésta ejercía una fuerza opuesta a la de la explosión, como la que existe en el caso de un globo que se quiere contraer debido a la tensión de la goma pero que se expande mientras lo inflamos. Se sabe que el Universo primordial era muy caliente. La materia no formaba átomos porque contenía mucha energía, tal como pasa en las estrellas. Las partículas se movían demasiado rápido como para estar lo suficientemente quietas y dejar que las cuatro fuerzas las atrapasen para formar los primeros átomos. El Universo era una amalgama caliente de plasma. Sólo cuando se hubo expandido lo suficiente como para enfriarse a unos cuantos millones de grados,  las partículas no tuvieron fuerza suficiente para ignorar las fuerzas y se pudieron formar los primeros átomos de hidrogeno y con ellos las primeras estrellas.

Las condiciones previas al Big Bang no son planteables para la Física ya que las variables de ese entorno no forman parte de lo que la ciencia puede medir y por tanto no es posible estudiarlo. Sin embargo, se pueden analizar los momentos posteriores al nacimiento del Universo para comprender el comportamiento del Cosmos de hoy en día y cómo evolucionará.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Viajes en el tiempo


Los viajes en el tiempo siempre han sido uno de los temas recurrentes dentro de la fantasía del hombre, al igual que lo son el volar o descubrir  lugares ignotos. Sin embargo, por muy difícil que parezca, moverse a través tiempo tiene una base teórica.

Es necesario puntualizar que todos viajamos hacia el futuro de manera constante, a  un ritmo de 1s/s. Por viajar en el tiempo se entiende el poder moverse a través de él de manera libre a un ritmo diferente del natural hacia el pasado o el futuro. Viajar hacia adelante en el tiempo obviando el ritmo normal al que este transcurre es algo muy común en la naturaleza. De hecho los satélites GPS tienen en cuenta los pequeños desfases temporales que hay entre ellos y las personas que los utilizan abajo en la tierra para poder hacer sus mediciones con total precisión. A este fenómeno se lo conoce como dilatación temporal. Ahora bien, el problema radica en realizar los saltos hacia atrás, hacia eventos que ya han sucedido. No obstante para comprender el funcionamiento de este mecanismo es necesario aclarar algunos conceptos sobre la Física.

Para viajar hacia el pasado es necesario poder moverse a una velocidad superior a la de la luz. Por eso mismo el año pasado cuando por error se anuncio que en el LHC se habían detectado neutrinos superlumínicos los físicos allí presentes explicaron que sería posible enviar información al pasado. Más tarde corrigieron su error, ya que los neutrinos tienen masa y las partículas con masa no pueden alcanzar jamás esa velocidad. Esta limitación está explicada por la fórmula de la equivalencia entre masa y energía de Einstein, E= m.c2   . La fórmula básicamente explica que toda partícula tiene energía y que esta equivale a su masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado. Partiendo de este principio, cuanta más masa tenga una partícula mayor será su energía y cuanto mayor sea su velocidad mayor será su energía también. Así pues, cuanto más rápido se mueva una partícula más energía tendrá y por tanto necesitará aún más para seguir acelerando. Para llegar a la velocidad de la luz una partícula con masa necesitaría una cantidad de energía infinita. El principio de conservación de la energía mantiene que en el universo existe siempre la misma cantidad de energía, la materia ni se crea ni se destruye, simplemente cambia. Teniendo en cuenta esta ley es imposible que nada que tenga masa pueda superar a la luz ya que necesitaría más energía de la que existe.

Larelatividad especial se basa en que el tiempo no es un valor absoluto, sino que se trata de una dimensión que es diferente para cada observador dependiendo de la velocidad a la que se mueva, en otras palabras, el tiempo es relativo. Esta teoría trabaja en universos planos, sin curvaturas generadas por la gravedad. En este universo se obvian muchos detalles de la relatividad general, que se creó posteriormente añadiendo la gravitación y los efectos que esta tiene en el espacio-tiempo con el objeto de completar la primera teoría. La relatividad especial permite la existencia de taquiones, partículas más rápidas que los fotones. Estas viajarían a velocidades mayores que la de la luz, sin embargo, al aplicar la gravitación a la relatividad, como los taquiones violaban varias de las leyes de la teoría simplemente se tacharon.

En Física muchas magnitudes son relativas dependiendo de con que se las compare, como es el caso de la aceleración. Siempre hay que compararla con otro objeto para determinar su valor en un momento dado. Como la luz es siempre constante y se mueve a la misma velocidad en cualquier momento y también sin tener en cuenta a los observadores, se utiliza como referencia para efectuar mediciones. A modo de curiosidad, en las ecuaciones de la relatividad los taquiones invierten el orden en el que ocurren los eventos. Todo lo que se mueve por debajo de la velocidad de la luz lo hace respetando el orden en el que ocurren los sucesos del universo, primero sucede  A y luego B, respetando la flecha del tiempo que está regida a su vez por la entropía. Sin embargo, los taquiones lo hacen del revés.

Dentro del marco de la relatividad general es posible en teoría mover partículas a velocidades superiores a la de la luz. Este fenómeno sucede cerca de algunos agujeros negros. Todas las estrellas giran sobre sí mismas, tienen un giro llamado momento angular. Tras explotar y dejar el núcleo como remanente, este conserva el momento angular de la estrella y dota al agujero negro de algunas características especiales. Se dice entonces que tenemos un agujero negro en rotación. Estos astros tienen una zona alrededor de su horizonte de sucesos llamada ergosfera. En la ergosfera el espacio-tiempo que el agujero negro arrastra hacía sí mismo gira alrededor de él gracias a su momento angular. Cuanto más nos aproximamos al horizonte de sucesos del astro, un objeto cualquiera que flote en ese espacio-tiempo en giro se moverá a una velocidad superior a la de la luz sin tener que contar con una cantidad de energía infinita. Al no haber pasado el horizonte de los sucesos, el objeto podría escapar a tiempo de la gravedad del cuerpo celeste aprovechando la energía cinética del astro para aparecer en un tiempo anterior, robando así energía al agujero negro y disminuyendo su momento angular. Un observador alejado del agujero negro vería como el objeto desaparece al romper la barrera de la luz para aparecer en un momento anterior al del observador. Sin embargo el salto del objeto no podría ir jamás a una etapa anterior a la de la formación del propio agujero negro.

A modo de reflexión hay que destacar que estos viajes son imposibles para las personas. Las mareas gravitatorias que se experimentan cerca de un agujero negro son tan intensas que un ser humano acabaría despedazado mucho antes de llegar a la ergosfera y por tanto sólo es posible mandar partículas subatómicas a tiempos pretéritos.

martes, 7 de agosto de 2012

La flecha del tiempo


Hace no mucho leí en un artículo que si de alguna manera se pudiese sobrevivir a una caída en un agujero negro, el privilegiado que se hallase en su interior sería capaz de ver el pasado del universo en un sólo instante. La idea se me antojaba surrealista, ya que implicaba invertir la dirección del tiempo, es decir, poner el pasado en el futuro, en algún momento el accidentado viajero contemplaría el Big Bang.


En realidad no le di mucha importancia ya que nadie puede realmente decir que ocurre dentro de un astro de esta naturaleza ya que en su corazón, en la singularidad, las leyes de la física dejan de ser aplicables. Sin embargo, por pura fortuna he dado con un capítulo del libro “Historia del tiempo” de Stephen Hawking en el que se habla de la entropía y de la relación de esta con el tiempo. Después de pensarlo un rato he comprendido el planteamiento de la idea que leí en el artículo sobre los agujeros negros, aunque sigo manteniéndome escéptico al respecto. La entropía es una magnitud que sirve para medir el grado de desorden en cualquier cosa que alguien se pueda imaginar. Por desorden se entiende la destrucción o grado de no estabilidad de ese elemento. La termodinámica establece que la entropía es siempre creciente, es decir, todo lo que existe va a acabar destruyendose, pereciendo. Las cosas se rompen con el paso del tiempo y los seres vivos morimos. La entropía nunca disminuye, ya que cuando algo se crea o se repara, el esfuerzo o energía necesarios para ello crean entropía a modo de desgaste de los materiales que hemos usado para esa reparación. En conclusión, no se puede escapar de la entropía. Ahora bien, el ser humano es capaz de percibir el paso del tiempo gracias a los efectos que la entropía tiene en su entorno. Este concepto se llama flecha del tiempo e indica la dirección que este sigue. El ver las cosas seguir un orden natural de evolución es lo que indica a las personas que el tiempo fluye hacia adelante, hacia el futuro. Si se hacen fotos del proceso entero que sigue a un vaso desde su posición quieta en una mesa a su último suspiro hecho añicos en el suelo, cualquiera podría ordenar las fotos cronológicamente basándose en el principio de la entropía. Primero el vaso estaba unido y después roto.


Con la idea anterior en mente queda claro que el tiempo fluye hacia delante, hacia el futuro por la entropía. Teniendo en cuenta que el universo se expande constantemente en todas direcciones, el tiempo dentro de él siempre fluye hacia adelante junto con la entropía que lo acompaña. Sin embargo, si el universo entero colapsase hasta ser la diminuta singularidad de la que partió el big bang, se podría esperar que la entropía se invirtiese y por tanto el tiempo también, es decir, este fluiría desde el futuro hacía el pasado. La gente recordaría el futuro y el pasado estaría por venir. El universo distendido y menos denso que conocemos ahora tendería a contraerse y a hacerse más denso. Las cosas empezarían a ordenarse y a recomponerse como una vez fueron, hasta que todo volviese a ser una pequeña región que contuviese toda la creación. Esta súbita contracción del universo es el proceso que siguen todas las estrellas que se convierten en agujeros negros. Esto me lleva a la idea principal, si el espacio se contrae hasta el infinito en un agujero negro, el tiempo también lo hace y por consiguiente la entropía se invierte junto con el, haciendo posible ver el comienzo del cosmos.


Con este post no quiero decir que esté de acuerdo con la idea planteada, ya que especular con lo que ocurre en la singularidad de un agujero negro es imposible. Pero siguiendo la lógica de la entropía tiene bastante sentido.


domingo, 13 de mayo de 2012

Flujo del tiempo

Anteriormente había hablado de cómo el tiempo no es una magnitud absoluta, sino que fluye de manera diferente si se toma en cuenta cómo inciden en el otros elementos como la gravedad.

Dependiendo también del sistema, o lugar desde el que se efectué la medición del tiempo, con respecto a otro sistema, los resultados que uno y otro medidor pueden conseguir sobre un mismo evento pueden ser diferentes. Para que este efecto sea notable, es necesario utilizar la luz, porque que las diferencias con respecto a la velocidad que toman otros objetos es muy grande y al mismo tiempo su velocidad es siempre constante.

Si viajamos en un cohete espacial a 50.000 km/h en el espacio nuestra sensación será la de viajar quietos, mientras que la sensación que tendría un espectador fuera del cohete sobre nosotros sería que nos movemos muy rápido. Pasa igual que en con la tierra. Si estamos tumbados en la cama pensamos que estamos quietos, pero en realidad nos estamos moviendo a miles de kilómetros por hora en el espacio con nuestro planeta. Ahora bien, si en esa nave disparamos una bala hacia delante, la bala se moverá alejándose de nosotros a la velocidad normal de una bala disparada. Sin embargo, para ese observador que nos miraba de fuera, la bala no se movería a los pocos kilómetros por hora con la que la hemos disparado, esta se movería a la velocidad de la nave más la del disparo. Dejando un hueco abismal entre la velocidad con la que percibimos la bala nosotros y el.

Ahora que ya sabemos que la realidad que percibimos es diferente dependiendo del observador, pasamos al mismo ejemplo utilizando la luz en vez de la bala. Si viajando en el cohete encendemos una linterna que proyecta un haz de luz a 300.000 km/seg, la luz viajará con respecto a nosotros a esa velocidad. Usando la lógica anterior, el observador externo debería ver la luz viajando más rápido que nosotros, a 350.000 km/seg, pero no es así. La velocidad de la luz es cosntante y no puede ser superada por nada, así que en este caso ambos observadores verían la luz moverse a la misma velocidad.

Esto significa que siempre veremos la luz viajar a la misma velocidad. Pasamos a la última parte del experimento, la que nos enseñará el flujo irregular del tiempo. Ahora estando dentro del cohete que viaja a 50.000 km/h, nosotros encendemos la linterna desde el suelo. La luz tardará en llegar al techo pongamos que un segundo. La luz en un sólo segundo a recorrido 5 metros de altura. Ahora el espectador de fuera, ve como nosotros hemos encendido la linterna, y en vez de ver que en un segundo, la luz ha recorrido esos 5 metros del suelo al techo, habrá visto como el haz de luz ha recorrido en el mismo tiempo varios cientos de metros. Los metros que hay desde que la luz sale del suelo del cohete hasta que llega al techo mientras se desplaza dentro del cohete recorriendo los metros que este vuele en ese segundo.

En definitiva, en el mismo tiempo, el mismo objeto, en este caso la luz, ha recorrido distancias direntes para dos personas diferentes. Es decir, para cada uno el tiempo ha fluido a una velocidad distinta al estar sujetos a sistemas diferentes. Por la misma razón el viajero de dentro del cohete sentira que el tiempo con respecto a su compañero de fuera pasa más despacio. Os dejo un vídeo con un ejemplo más gráfico abajo.

viernes, 11 de mayo de 2012

Paradojas temporales

Este post trata sobre los problemas que podemos encontrar al intentar manipular el pasado. Es un tema bastante fantasioso y con pocas bases científicas en su última parte. Para explicar esto, hay que pensar en términos de universos paralelos donde se pueden dar todo tipo de combinaciones posibles de eventos. Vamos a explicar esta parte primero.

En 1999 un equipo de físicos austriacos, estaba experimentando con unas moléculas con forma de pelota hechas de carbono llamadas fullerenos. El experimento consistía en lanzarlas contra una malla con múltiples agujeros, para ver por cual de ellos se colarían. Los científicos iban abriendo y cerrando los agujeros para recopilar datos de la cantidad de fullerenos que se colaban por los agujeros. Al final al recopilar los datos vieron el número de impactos que se registraron en el electrodo situado detrás de la malla era superior al que se podrían haber registrado contando la cantidad de fullerenos que habían pasado por los agujeros. de algún modo cada fullereno había pasado al mismo tiempo por todos los agujeros que estaban abiertos al mismo tiempo en un sólo instante cuando eran lanzados. Los austriacos dedujeron mediante este experimento que existen marcos diferentes para cada posible desenlace de un mismo evento, en otras palabras, hablaban de realidades alternativas. Cada fullereno había entrado por todos los agujeros por los que podía haber entrado a pesar de ser un único elemento. En el momento en el que la realidad se dividía ante sus posibles desenlaces, la misma molécula tomaba diferentes caminos. Este experimento aparece mejor detallado en el libro de Stephen Hawking El gran diseño.

Este efecto sólo se ha demostrado a nivel cuántico. Pero si todo lo que existe en el universo está formado por elementos cuánticos, eso significa que nuestra propia materia está en diferentes sitios a la vez, en posibles planos aislados del nuestro pero que comparten todas las posibilidades del que habitamos.

Partiendo de este punto. En el caso de poder viajar al pasado a través de agujeros de gusano como algunos físicos han propuesto (un supuesto altamente improbable), acabaríamos en el pasado de otro plano parecido al nuestro. Esto implica que las paradojas no se darían, y que podríamos por ejemplo matar a nuestro abuelo, sin que nosotros dejásemos de existir en ese mismo instante. La explicación viene del hecho de que nosotros al ser un elemento de otro plano, estamos sujetos a la historia de nuestro plano original, en el cual, si intentásemos matar a nuestro abuelo un elemento de la historia acabaría impidiéndolo, mientras que en el otro plano con una historia ligeramente diferente, podríamos matarlo y seguir existiendo ya que somos ajenos a su historia.