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miércoles, 13 de febrero de 2013
miércoles, 15 de agosto de 2012
La culpa es de los neutrinos

Hace casi un siglo y medio en 1859 un fenómeno natural dejó las redes de telégrafos de Estados Unidos totalmente inutilizadas y desde Cuba era posible observar en el cielo auroras boreales. A este suceso tan extraño se lo llamo evento de Carrington y se prevee que en los próximos años pueda volver a suceder con consecuencias mucho más desastrosas. Este fenómeno ocurrido en el siglo XIX fue causado por una Eyección de Masa Coronal. Un proceso mediante el cual el sol expulsa de manera súbita y violenta gran cantidad de plasma de su superficie hacia el espacio exterior. Ese plasma está cargado con partículas muy energéticas y portan consigo parte del campo magnético del sol. Cuando el material expulsado impacta contra el campo magnético de la tierra este genera las auroras boreales tan características de las latitudes del norte. De la misma manera puede incidir con fuerza suficiente en la magnetosfera terrestre como para desencadenar tormentas eléctricas que alteren el funcionamiento de los satélites y por extensión el de multitud de aparatos electrónicos. Este hecho no era demasiado importante en el siglo XIX sin embargo, la sociedad de hoy es completamente dependiente de la tecnología y tener un peligro potencial de ese calibre hace necesario desarrollar un mecanismo para preveer las erupciones solares y proteger la tecnología de sus efectos nocivos. Con los recursos del presente es difícil adelantarse a la meteorología solar para protegerse de sus repentinas llamaradas, ya que la tecnología humana no es lo suficientemente avanzada como para entender el comportamiento del sol de manera más profunda. Hay que destacar que estos fenómenos naturales ocurren con más frecuencia durante la fase activa del sol, la fase en la que está a punto de entrar este año. El astro rey permanece en su etapa tranquila durante 11 años, en los que el viento solar y las Eyecciones de Masa Coronal no son tan frecuentes. Al final de ese periodo la actividad solar aumenta y las erupciones se hacen más frecuentes y potentes.
A sabiendas de que el motor del sistema solar se está desperezando, algunos estudios como el llevado a cabo por Ephraim Fischbach y Jere Jenkins de la Universidad de Purdue se han atrevido a sugerir que estas tormentas solares son fácilmente predecibles analizando los neutrinos. Ambos físicos mantienen que la radiación gamma del sol sufre leves variaciones producidas por los neutrinos que el sol irradia. Según su hipótesis antes de que una Eyección de Masa Coronal se produzca las variaciones en la radiación gamma producidas por los neutrinos cambian y permitirían predecir las violentas tormentas solares con un día de antelación, haciendo posible para los gobiernos proteger sus satélites.
La idea suena interesante y sería un éxito si pudiese llevarse a la práctica sin embargo, cuesta creerla ya que los neutrinos son la partícula subatómica con menos masa que existe y la que también menor interacción tiene con la materia y las fuerzas del universo. Concretamente sólo la gravedad (que a escalas cuánticas no tiene casi fuerza y menos con la masa del neutrino) y la fuerza nuclear débil afectan a esta partícula. Por ello es casi imposible que un baño de neutrinos, equiparable al puñetazo de un ser etéreo, pudiese tener efecto alguno sobre la radiación del sol. Conociendo la naturaleza del protagonista de la hipótesis de los americanos el simple hecho de plantearse utilizarlo como herramienta para predecir el comportamiento solar equivaldría a tener un chamán para curar un cáncer terminal.
sábado, 24 de marzo de 2012
Un corazón palpitante

Esta vez volamos a Io, un caótico mundo dentro de nuestro sistema solar. Io es uno de los satélites de Júpiter, pero lo que lo hace especial no es su superficie sacada de los infiernos de la divina comedia,existen otros lugares con superficies similares en el dominio de nuestra estrella, como Venus. La razón de la potente actividad geológica de Io no está en sí misma, de hecho el satélite debería estar muerto en cuanto a actividad volcánica y sísmica se refiere. Io orbita alrededor de Júpiter junto a dos de sus hermanas, Ganímedes y Europa. Estos tres astros mantienen a Io bajo unas mareas gravitatorias muy potentes que deforman la luna calentando todo su material rocoso interior. El continuo proceso de dilatación y contracción al que está sometido este cuerpo celeste es la explicación de la potente actividad volcánica y sísmica del mismo.
¿Un nuevo hogar?

La necesidad del hombre por buscar un nuevo lugar donde vivir lo ha llevado a explorar lugares fuera de la Tierra y ha considerar algunos incluso habitables. Este es el caso de Europa, uno de los satélites de Júpiter. Esta luna es un potencial contenedor de vida, ya que bajo su superficie helada yace un océano de agua de varios kilómetros de grosor. En este caso se trata de agua igual que la de la Tierra, sin mezclas de otros elementos que la conviertan en algo dañino para nosotros. Se cree firmemente en la existencia de organismos que hayan podido desarrollarse bajo la corteza de la luna y sin luz solar alguna. Si el hombre es capaz de expandir su influencia hasta tan lejos, tendría que encontrar la manera de salvar la corteza de Europa para aprovechar el agua que se esconde debajo. Contando con tanta agua es fácil crear oxígeno, por lo que probablemente también se pueda respirar sin ayuda de máquinas.
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